lunes, 6 de julio de 2015

Segunda Parte: relación entre los procesos psicológicos y la experiencia del dolor.


OBJETIVOS:
1.- Afianzar la comprensión del paciente del nuevo enfoque: Teoría de la puerta de control, así como de la relación entre los procesos psicológicos y el dolor: círculos viciosos del dolor.
2.- Buscar una participación más activa por parte del grupo, utilizando para ello preguntas abiertas introductorias para cada uno de los factores moduladores (físicos, emocionales, etc.) tal y como se señala más adelante .

CONTENIDO:
 En el apartado anterior hemos expuesto como se entiende hoy en día la experiencia de dolor, considerando como si existiera una puerta que controla el paso de las sensaciones dolorosas. Hemos  comentado también como existen diversos factores que controlan el funcionamiento de dicha puerta. En este apartado revisaremos estos factores, diferenciando entre factores físicos, emocionales, cognitivos y psicosociales.

Sin embargo, antes de empezar es preciso realizar una puntualización importante. Hablaremos, en términos generales, de aquellos factores que generalmente contribuyen a la modulación del dolor y a que la persona lo note con mayor o menor intensidad. Es decir, factores que suelen abrir o cerrar la puerta de control. Sin embargo, esto no es una regla fija que funcione igual para todos, así ciertos factores que en la mayoría de las personas facilitan el paso de la estimulación dolorosa (abren la puerta) pueden dificultarlo en otras (cierran la puerta) y viceversa. Por otra parte, estos factores pueden actuar tanto como desencadenantes como mantenedores del problema de dolor estableciéndose lo que se denominan círculos viciosos del dolor y que veremos a continuación.

En cada uno de los siguientes apartados se intenta que los pacientes colaboren activamente y sean ellos mismos quienes, con la ayuda del terapeuta y a partir de la comprensión de la teoría de la puerta y mediante el símil “vamos a imaginar como si en nuestra médula tuviéramos una puerta que deja pasar o impide el paso de los estímulos dolorosos hacia el cerebro”.  Por otra parte, es fundamental que entiendan los círculos viciosos autoperpetuantes que se generan en torno al problema de dolor. De este modo y antes de explicar los diferentes factores se realiza una pregunta introductoria para que los participantes sugieran subfactores que contribuyen a abrir o cerrar la puerta de control al dolor. La explicación que de cada uno de los factores dispone el terapeuta servirá de material de apoyo para clarificar aspectos.

¿Desde vuestra experiencia qué factores físicos consideráis contribuyen a abrir o cerrar la puerta al dolor?.

2.1. FACTORES FISICOS
Aunque no es objetivo de este trabajo, para describir adecuadamente el dolor no podemos olvidar sus características físicas. Entre los factores físicos que influyen en el dolor, contribuyendo a aumentarlo y/o disminuirlo, esto es, a abrir o cerrar la puerta podemos citar desde la intensidad y duración de la estimulación dolorosa, la extensión o gravedad del daño y/o lesión, el mal funcionamiento de los sistemas musculares o arteriales, la existencia de cicatrices residuales dolorosas, factores genéticos/hereditarios o constitucionales, el nivel de tensión muscular, el nivel de actividad y el efecto de los tratamientos físicos y/o farmacológicos.


¿Desde vuestra experiencia qué factores emocionales consideráis contribuyen a abrir o cerrar la puerta al dolor?.

2.2. FACTORES EMOCIONALES
2.2.1. La ansiedad
La ansiedad es uno de los factores emocionales moduladores de la experiencia de dolor que contribuye a que las personas lo perciban con mayor intensidad, esto es, abre la puerta al dolor. Este hecho puede deberse a varias razones. Por una parte a través de la tensión muscular asociada a la ansiedad, dando lugar al círculo vicioso de dolor-tensión-dolor.

FIGURA 3
Por otra parte, debido a la mayor atención que prestan las personas con altos niveles de ansiedad a sus sensaciones corporales, y en consecuencia a su dolor, creando un nuevo círculo de dolor-atención-dolor (Figura 4). Y también a la mayor dificultad de la persona ansiosa para diferenciar sus sensaciones, llegando incluso a confundirlas.

   2.2.2. La depresión
La depresión y los sentimientos depresivos (tristeza, desesperanza, decaimiento, pesimismo...) contribuyen a que la persona lo perciba con mayor intensidad. Sin embargo, todavía no está claro como actúa esta relación y para ello se han dado varias explicaciones posibles. Así, podría ser que los cambios físicos en el sistema nervioso debidos a la depresión permitan a las sensaciones dolorosas circular con mayor facilidad a través suyo, abriendo la puerta al dolor. También podría ser que la persona deprimida tuviera “menor aguante”, tolerando peor el dolor. Por otra parte, el estado cognitivo propio de la depresión se caracteriza por lo que se denomina visión de túnel o focalización de la atención en los aspectos negativos y también en el dolor. En cualquier caso, el dolor afecta al estado anímico y éste a su vez modula la sensación de dolor, creándose un nuevo círculo de dolor-depresión-dolor (Figura 5).

 

2.2.3. La ira

La ira supone también una de las emociones asociadas al dolor crónico. Se considera que tanto la irritabilidad como la dificultad para expresar adecuadamente los sentimientos puedan contribuir a que la persona perciba más dolor. En este sentido, la propia frustración frente a la enfermedad crónica, las quejas somáticas persistentes, la falta de información o la información ambigua sobre la etiología del dolor, acompañado todo ello de los repetidos fracasos terapéuticos, así como de las repercusiones laborales y económicas derivadas de la pérdida de rol y de la dificultad o falta de comprensión del entorno, aumentan la probabilidad de que los enfermos de dolor experimenten estados de ira asociados, contribuyendo así al establecimiento de un nuevo círculo dolor-ira-dolor (Figura 6).
Figura 6
Estas emociones negativas, ansiedad, depresión o ira, independientemente de que se hayan desarrollado como consecuencia o respuesta al problema del dolor o si ya existían previamente, no vienen sino a empeorar la situación disminuyendo la tolerancia del paciente y contribuyendo al mantenimiento del problema mediante los círculos viciosos.

2.2.4. La estabilidad emocional
La estabilidad emocional, el hecho de que una persona se sienta emocionalmente bien y a gusto, se considera un factor que  contribuye a que experimente o note menor cantidad de dolor. Así pues, la ansiedad, la depresión o la irritabilidad serían factores emocionales que contribuirían a aumentar la cantidad de dolor que perciben los enfermos abriendo la puerta al dolor. Al contrario, la relajación, la tranquilidad, los sentimientos positivos y, en general, la estabilidad emocional contribuyen a que la persona lo note menos, cerrando la puerta al dolor. En este contexto, el papel del psicólogo se hace imprescindible para ayudar a los pacientes a reducir y controlar los sentimientos negativos asociados al dolor y a potenciar los positivos o de control.


¿Desde vuestra experiencia qué factores cognitivos consideráis contribuyen a abrir o cerrar la puerta al dolor?.

2.3. FACTORES COGNITIVOS
2.3.1. La atención y el papel de las distracciones:
La atención es uno de los mecanismos psicológicos implicados directamente en la percepción del dolor. Se ha comprobado que si la persona está pendiente de su dolor, si toda su atención está centrada en él, aumenta la percepción del mismo (círculo dolor-atención-dolor). Por el contrario, si la persona centra su atención en otras cosas, se distrae, disminuye la cantidad de dolor que percibe.

2.3.2. Las creencias sobre el dolor

Aquello que la persona cree o piensa acerca de su dolor es un aspecto de gran relevancia. Se ha demostrado que las creencias negativas sobre el dolor, su duración o posibilidades de solución contribuyen a que las personas perciban más dolor y se sientan más indefensas respecto a él. En este contexto, si una persona cree que su dolor durará siempre, que es la mayor desgracia que puede ocurrirle, que no podrá resistirlo o, incluso, que el dolor pueda llevarle a volverse loco o hacer alguna tontería es fácil que tenga una actitud negativa y derrotista frente al problema y sus posibles soluciones, incrementando consecuentemente la experiencia de dolor.

2.3.3. La percepción de control

  La percepción de control de la persona y las estrategias de que dispone para enfrentarse al dolor resultan aspectos de especial relevancia. Parece que los pacientes que consideran que no tiene ningún control sobre el dolor y que desconocen o no saben utilizar estrategias adecuadas para hacerle frente son los que perciben mayor cantidad de dolor. En cambio, aquellos otros que disponen de estrategias de afrontamiento adecuadas y las ponen en práctica tienen el sentimiento de controlar su dolor, hecho que contribuye a que disminuya  su percepción.

¿Desde vuestra experiencia qué factores psicosociales consideráis contribuyen a abrir o cerrar la puerta al dolor?.

2.4. FACTORES PSICOSOCIALES
2.4.1. El entorno
El contexto o las circunstancias en las que se produce el dolor y el significado que tiene para las personas y para su entorno social contribuyen también a que lo notemos con mayor o menor intensidad.

De este modo, la importancia del contexto y/o significado explicaría porqué personas con el mismo tipo de lesión perciben diferente cantidad de dolor en diversas circunstancias o en función del significado que le atribuyan. Así, en el caso de heridas similares se ha comprobado que soldados heridos en combate presentan menos quejas de dolor que civiles con heridas quirúrgicas similares. Mientras el soldado pueda interpretar la situación desde el punto de vista de la suerte de haber resultado herido sin mayores consecuencias, el civil puede estar viviendo su operación como una gran tragedia que le separa de su vida cotidiana.

2.4.2. Las experiencias previas de dolor
Las vivencias anteriores de dolor, tanto propias como de familiares o allegados, pueden influir en la experiencia de dolor, así como en el nivel de atención, creencias y emociones. Ejemplo de ello sería el de una persona que haya visto a algún familiar o persona cercana con graves problemas de espalda que tardaron mucho en curarse, o que no se curaron nunca, y con gran interferencia en su vida cotidiana. Si esta persona nota molestias en la espalda, es probable, que recuerde todo lo que vivió anteriormente y de más importancia al dolor, llegando incluso a notar mayor malestar y ansiedad por temor a que se repitan las vivencias negativas. En cambio, una persona que no haya tenido nunca una experiencia de esta índole o que haya pasado una experiencia positiva (un dolor que se curó con el tratamiento) probablemente responderá mejor.

2.4.3. El apoyo social
Las respuestas de las personas cercanas al paciente hacia las conductas de dolor que manifiesta resultan de especial relevancia. Estas respuestas pueden ser de tres tipos: positivas (prestarle atención, hacerle caso, mimarle, hablar con él,...) negativas (reñirle, enfadarse con él,...) o pueden no dar respuesta alguna (no hacer caso de las conductas de dolor, ignorándolas). Cada una de estas respuestas tendrá consecuencias diferentes. De este modo:
a)    si las conductas de dolor (llorar, quejarse, suspirar,...) del paciente van seguidas de respuestas positivas por parte del entorno, aumentará la probabilidad de que en el futuro se repitan estas conductas.
b)    Si, por el contrario, las conductas de dolor van seguidas de respuestas negativas de los demás, aumentará la probabilidad de que el paciente tenga emociones negativas como ansiedad, rabia o tristeza.
c)    Finalmente, si las conductas de dolor son ignoradas y, en cambio, potenciadas las conductas saludables (no llorar, expresar adecuadamente los sentimientos, usar estrategias efectivas de afrontamiento,...) es probable que la persona disminuya progresivamente las conductas de dolor y aumente las conductas alternativas saludables, siendo capaz de enfrentarse a su vida cotidiana de manera más adecuada.

En la siguiente tabla aparecen resumidos los factores físicos, emocionales, cognitivos y psicosociales moduladores de la experiencia de dolor que contribuyen a aumentarlo y/o disminuirlo o, lo que es lo mismo, abren o cierran la puerta de control del dolor.



Antes de finalizar esta exposición es preciso resaltar el hecho de que a pesar de haber presentado por separado los diferentes factores que pueden influir en la experiencia de dolor, en la vida cotidiana estos factores actúan juntos, influyéndose mutuamente. Así, en cualquier situación relacionada con el dolor entran en juego factores físicos (intensidad de la estimulación, duración...) emocionales (estado anímico, nivel de ansiedad...) cognitivos (atención prestada al dolor, existencia o no de estrategias de afrontamiento...) y psicosociales (el dolor se produce en un contexto determinado y tiene un significado particular).

lunes, 22 de junio de 2015

Intervención Psicológica en el Tratamiento del Dolor

¿Por qué la intervención psicológica en el tratamiento del dolor? INTRODUCCION A LA TERAPIA COGNITIVO-CONDUCTUAL.

OBJETIVOS:
1.- Conocer qué es el dolor y como se entiende actualmente, así como las diferentes teorías explicativas por las que ha ido atravesando su consideración hasta hoy.
2.- Comprensión actual del dolor como experiencia compleja y multidimensional: Teoría de la puerta de control del dolor.

         CONTENIDO:
El dolor  supone una experiencia común a muchas enfermedades y una de las razones más universales por las que se visita a los profesionales de la salud. Actualmente se considera el dolor como una experiencia subjetiva, compleja, influida por multitud de factores diferentes. Sin embargo, esta visión multidimensional no fue siempre aceptada. Así, desde modelos médicos tradicionales se entendía el dolor como un mero síntoma de enfermedad, directamente proporcional al daño o lesión física existente, no teniendo en cuenta los factores psicológicos.

Estas visiones lineales podríamos explicarlas desde la “metáfora de la campana”, que considera que nuestro cuerpo funciona en relación al dolor como una campana en la que su sonido depende directamente de la fuerza realizada al estirar la cuerda. Aplicado al dolor, significaría que si una persona se golpea tendrá una sensación de dolor más fuerte en función de la intensidad del golpe. Sin embargo, esta forma de explicar el dolor dejaba muchas preguntas sin respuesta. Por ejemplo:
- ¿Cómo es posible que una persona a quién se le ha amputado una extremidad pueda sentir dolor en la parte amputada (dolor del miembro fantasma) o incluso que, en ocasiones, las personas indiquen tener dolor cuando la lesión que lo provocaba ha sido curada?: dolor en ausencia de lesión.
- ¿Cómo se explica que un deportista que se lesiona durante una competición no sienta dolor hasta haber finalizado la misma?: lesión en ausencia de dolor.
- ¿Cómo se entiende que un soldado herido gravemente en combate manifieste menos dolor que un civil con la misma herida?: a similar lesión desigual dolor.

Estas y muchas otras preguntas sin respuesta, junto con los conocimientos derivados de numerosas investigaciones realizadas en el campo del dolor, pusieron de manifiesto las limitaciones de las teorías que consideraban el dolor como una sensación, en cuanto permiten explicar adecuadamente el dolor agudo pero  no sirven para explicar el dolor crónico. Por este motivo, si queremos entender realmente qué es el dolor y deseamos una explicación aplicable, tanto al dolor agudo como crónico, necesitaremos una teoría más amplia.

Con esta intención aparece en 1965 la denominada Teoría de la Compuerta “Gate Control Theory” (Melzack y Wall, 1965) para explicar el dolor tanto agudo como crónico, suponiendo un cambio paradigmático. Esta teoría aporta una idea fundamental, el papel esencial del Sistema Nervioso Central en la inhibición o excitación de la percepción del dolor, dando lugar así a un mecanismo por el que los procesos psicológicos y emocionales pueden modular la señal sensorial. Desde entonces se ha considerado el dolor como una percepción multidimensional configurada por tres aspectos o dimensiones: discriminativa-sensorial, motivacional-afectiva y cognitiva-evaluativa (Melzack y Casey, 1968).

La primera dimensión (discriminativa-sensorial), la más fisiológica o de entrada sensorial, es la que delimita la cantidad y cualidad del dolor (correspondería al cuanto y cómo nos duele). Así, los mensajes o impulsos nerviosos procedentes de la piel, músculos o ligamentos que llevan información sobre un dolor o lesión (golpe, corte, frío, calor,...) llegan a la sustancia gelatinosa de la medula espinal. Esta sustancia funciona como una puerta, en el sentido de que deja pasar o impide el paso de los mensajes hacia el cerebro para informarle del dolor y sus características.
Figura 1.
El papel de la segunda dimensión (motivacional-afectiva) es caracterizar el dolor como desagradable y aversivo, mediante la comparación de los mensajes que llegan al cerebro con la información disponible de experiencias pasadas. Esto favorece distintas respuestas emocionales motivando la conducta del sujeto a escapar y/o evitar la estimulación dolorosa.

Por último, la dimensión cognitivo-evaluativa recoge la integración superior de la experiencia del dolor a nivel cortical. Esta dimensión añade la característica de subjetividad a la experiencia del dolor y en ella intervienen  factores psicosociales (como la atención, la motivación, la emoción, el contexto y el significado atribuido por la persona y su entorno al dolor) que controlan los dos procesos anteriores y pueden modificar el funcionamiento de la puerta de control, facilitando o bloqueando el paso de la sensación dolorosa y, por consiguiente,  la respuesta de la persona.
Figura 2

Por tanto la percepción del dolor como resultado final, tiene un inicio en una estimulación sensorial, una modulación intermedia afectiva y motivacional, y una integración superior y final a nivel cortical. Es esta integración final que exacerba o inhibe la estimulación sensorial primaria y lo que percibe el sujeto cuando experimenta dolor.

En definitiva, el dolor, tal y como se entiende hoy en día puede explicarse mediante la “metáfora del rompecabezas”. Es decir, el dolor podría entenderse como un rompecabezas formado por distintas piezas o factores tanto físicos, como psicológicos y socioculturales.

A partir de la consideración del dolor desde una perspectiva subjetiva y multifactorial (teoría de la puerta) el abordaje terapéutico deja de pertenecer de forma exclusiva a la disciplina médica para ampliarse a otras disciplinas como la Psicología, considerando los factores psicológicos como parte integral del procesamiento del dolor y subrayando el papel necesario del profesional de la Psicología en su tratamiento. Dentro de la disciplina psicológica, uno de las abordajes que ha demostrado su utilidad es la Terapia Cognitivo-Conductual. Hoy en día la intervención cognitivo-conductual se caracteriza por resaltar la importancia de los factores psicológicos en la experiencia del dolor, como dimensiones que configuran dicha experiencia y como objetivos en el tratamiento del dolor.


lunes, 15 de junio de 2015

Técnica de Aceptación de Sensaciones


Las instrucciones que se dan están tomadas de Barry Stevens (Varios, 1978), con modificaciones que incluyen fundamentalmente un énfasis mucho mayor en la pasividad y en no hacer movimientos ni evitaciones de las sensaciones que llegan a la conciencia. Las instrucciones concretas que se dan son las siguientes:


"Posición, tumbado con las rodillas dobladas y con los pies apoyados en el suelo. Las rodillas pueden ponerse juntas si se está mas cómodo o separadas si se prefiere.
Se trata de centrarse en la sensación mas desagradable que tengamos y entrar en contacto con ella. Permanece en contacto como si fueras un foco de luz que no empuja ni fuerza nada y que tampoco deja nada como está. Se trata de hacernos amigos de nuestras sensaciones de ver como son y como evolucionan por si solas sin intervenir nosotros. Dejando que la sensación evolucione como quiera, si algo nos duele dejamos que el dolor se desarrolle, crezca o disminuya sin intervenir. Al ser una sensación desagradable tendemos de manera automática a intentar que disminuya y desaparezca, ahora hay que dejarla que crezca, si esa es su evolución natural. Contactar ligeramente, que sean las sensaciones las que guíen nuestra conciencia no intentemos sentir lo que queremos sino lo que el cuerpo nos dice. Vamos a observar la sensación, ver sus características, que parte del cuerpo está involucrada, si es aguda, sorda, si siempre es igual o va cambiando con el tiempo, etc. Lo mas importante es observar sin intervenir. Si alguna otra sensación se hace mas fuerte que la que hemos contactado nos vamos a ella. Vamos a dejar que todas las sensaciones desagradables lleguen a nuestra conciencia.
Evitar los movimientos conscientes puesto que generalmente intentan hacer desaparecer las sensaciones desagradables. Vamos a trabajar desde la pasividad. Si algún movimiento involuntario surge dejarlo que ocurra también pasivamente.
La pareja ha de estar muy atenta a su propio cuerpo relajando las tensiones que aparezcan y atenta también a lo que le pasa al compañero, debe estar presente pero sin intervenir en el proceso. De vez en cuando el que está trabajando le informará de lo que siente, de como va y lo que está pasando con la sensación con la que está. El que ayuda debe de animarle a seguir con las sensaciones a mantenerlas sin intentar eliminarlas.

Si alguno no encuentra ninguna sensación desagradable, que empiece a sentir las sensaciones que tiene en la cabeza y luego en el cuello y recorra todo el cuerpo dejando que las sensaciones llenen su conciencia sin intervenir."

miércoles, 3 de junio de 2015

Datos sobre la Frustración

El termino frustración se aplica a las circunstancias que dan como resultado la falta de satisfacción de una necesidad o un motivo. (Withaker 1989). De acuerdo a esta observación que se nos ha dado de la frustración, podemos decir esta se puede llegar a presentar en cada una de las etapas de nuestra vida, como por ejemplo cuando estábamos pequeños y había un juguete que deseábamos con gran anhelo y que se nos negaba la posibilidad de tenerlo, hasta cuando siendo ya adultos y en nuestra vida profesional se nos vea impedida la posibilidad de ascender dentro de una empresa u obtener el aumento que tanto se deseaba, ambas situaciones aunque totalmente distintas y ahora adultos pueda ser que consideremos ala primera como una cosa superflua y sin importancia, las dos necesidades que en su momento consideramos muy importantes para nosotros, pero que el mero hecho de no ser satisfechas o alcanzadas nos generaron frustración en algún nivel.
Tolerancia de la frustración
Los factores generadores de frustración son relativos y diferentes en cada persona en particular ya que en algunas personas una situación le causara de frustración mientras que en otra puede ser no le genere frustración en lo absoluto; esto debido a que las situaciones con las hemos convivido desde pequeño nos preparan, nos habitúan ante estos factores o nos vuelven mas vulnerables ante otras esto de acuerdo a que las personas difieren considerablemente en sus reacciones ante la frustración y al estrés.
A medida que vemos que la meta se ve cada vez mas difícil de alcanzarla aumenta la sensación de fracaso resultando en estado de frustración aunque en algunos casos para las personas la sensación de frustración puede pasar desapercibida en otras puede que no.
Por otra parte los estándares de vida que le exige la sociedad o el entorno que le rodea puede ser que hagan que el fallar o no lograr satisfacer un deseo no se una opción, por lo cual algunas personas en ciertos entornos ya sea laborales o de dentro de ciertas sociedades haga que sean mas susceptibles a caer en un estado de frustración, ya que si un individuo se desenvuelve en un medio en que las personas en la mayoría de casos han logrado sus metas y se han desempeñado con éxito, ante una falla o al verse impedida esta persona de alcanzar su meta puede ser que experimente con gran facilidad una sensación de fracaso llevándolo como consecuencia a la frustración, esto de acuerdo a lo que nos dice Withaker (1989) "El potencial de frustración en general es mayor en las personas que viven en las ciudades industrializadas que aquellos que viven en sociedades primitivas, más sencillas", puesto que en las sociedades industrializadas el deseo por el éxito y sobresalir es una necesidad en la mayoría de las personas en cambio en las sociedades primitivas al ser sus necesidades únicamente las primarias es mucho mas difícil que esta caiga en frustración ya que las exigencias son menores.
Algunas veces la frustración es causada a veces por factores existentes dentro de nosotros mismos, que impiden la satisfacción de ciertos motivos.
Esto debido a que muchas veces la frustración se debe a que algunas veces las metas que nos imponemos tienden a ser pocos realistas los cual hace muy difícil alcanzar, y en otros casos se da que la persona es demasiado critica de si misma, por lo cual alcanza una meta pero ella considera que no la alcanzo en la medida deseada por lo cual sufre de cierto nivel de frustración. Esto se podemos observarlo cuando una persona ante los demás tiene éxito cumple todas las metas que se fijo y satisface las necesidades que el tiene pero el hecho que esta persona pueda seguirse fijando estándares mas altos en el momento que alcanza lo que se propuso y no sentirse conforme en ese momento en especifico puede generarle frustración en mas de alguna medida.
La tolerancia de la frustración se aplica al grado y la duración del estrés que una persona tolera antes de sufrir desorganización o desarrollar los mecanismo de defensa, por lo que la tolerancia ante la frustración podría ser considerada como la relación del tiempo que una persona permanece ante una situación causante de estrés y el grado en que esta persona se vería afectada ante esta misma por lo cual una situación que normalmente no nos afectaría mucho, pero al permanecer esta por demasiado tiempo nos llevara finalmente a un estado de frustración y por lo tanto esta llegara a sufrir las consecuencias o mecanismos de defensa de la frustración.
La frustración en la mayoría de los casos tiende a se acumulativa por lo tanto una persona al vivir una serie de situaciones frustrantes de pequeña importancia para ella, pero que estas por así decirlo vayan sumándose y al final estas logren desbalancear la vida del individuo y que este se llegue a sentir frustrado, aun cuando cada una de estas individualmente no le causarían frustración en absoluto, pero el intervalo en que ocurren y la susceptibilidad del sujeto en ese momento sea un factor importante para que estas le generen un estado de frustración.

Las frustraciones que ofrecen amenazas directas a la concepción o la imagen que tenemos de nosotros mismos, es probable que sean sentidas intensamente y que esta genere un mayor impacto. Esto se puede observar cuando nosotros tenemos una concepción de que estamos desenvolviéndonos bien en una actividad o que hemos triunfado en el desempeño de esta, pero una tercera persona nos dice que ante ella o que ante los demás no hemos hecho bien nuestro trabajo, o que hemos fracasado en nuestro desempeño esto nos hará que la sensación de frustración sea de gran intensidad, y por ende, también así será la forma en que la persona desarrolle un mecanismo de defensa.

lunes, 1 de junio de 2015

La baja tolerancia a la frustración: Fuente principal de la Ira



El creer que usted debe absolutamente conseguir lo que quiere y si no lo consigue es horrible y no-lo-puede-soportar causa impaciencia, baja tolerancia a la frustración, frustración acentuada, e ira. Reemplace la creencia en que la situación es horrible o catastrófica con la creencia de que es incómoda y fastidiosa. Cuando se hable a usted mismo sobre situaciones frustrantes, use conversaciones mentales frescas, tales como "incómoda" o "fastidiosa".
Las situaciónes comunes que provocan BTF incluyen: el tratar con gente poco dispuesta, tener dificultades con su ordenador, esperar en una fila lenta en el cajero, esperar en embotellamientos de tránsito, que alguien lo corte en el tráfico, o que se quede encerrado afuera de su auto.

Las personas con frecuencias responden con ira cuando perciben que los otros están intentando bajar su auto- estima, su auto-aceptación, y su amor propio (Dryden, 1990). La extensión de su ira es por lo general, proporcional al grado en que dudan de su propio valor.
Las situaciones que amenazan la auto-estima pueden ser: que no lo reconozcan en la escuela, que los compañeros de trabajo o supervisores lo critiquen, y que uno reciba comentarios negativos sobre la apariencia propia, sobre las posesiones, conductas o ideas.
Esfuércese en aceptarse, reconozca que el aumento de ira puede estar relacionado con sentimientos de auto- estima que se ven amenazados. Luche por creer que "Mis sentimientos de auto-estima y amor propio son ampliamente independientes de las afirmaciones y pensamientos de los otros".
La ira puede estar dirigida a cualquiera de estos tres objetivos: uno mismo, los demás, y el mundo (Dryden, 1990). El mundo incluye las circumstancias en que uno vive. Veamos primero la ira dirigida a los demás.
Tres Objetivos de Nuestra Ira: Uno Mismo, los Otros, y el Mundo
Ira hacia los otros: Esta ira resulta de creer: "Tú (el o ella) DEBES y si no lo haces, entonces no-lo-puedo- soportar y tu debieras ser condenado". La ira con frecuencia es causada por nuestras percepciones de malas acciones de los otros y por creer que no deben comportarse mal. El ver a los otros como frustrantes o amenazantes a nuestra auto- estima son provocaciones comunes de nuestra ira.
Las personas con las que más comunmente nos enojamos con nuestros familiares, amigos, personas con las que estamos envuelvos de manera romántica, compañeros de trabajo, supervisores, maestros, y otras personas cercanas.
Evite el desplazar su ira en una persona que no tiene la culpa. El desplazar la ira es sentirse enfadado con una persona o situación determinadas y expresar la ira con otra persona que no tiene nada que ver. Un ejemplo puede ser un hombre que es criticado por su jefe, le grita a su esposa, lo reta a su hijo, y maltrata al perro.
Las personas son seres humanos falibles que por lo general se comportan de la manera que quieren, no de la manera en que nosotros queremos que se comporten. La gente es capaz de comportarse de mala manera o en contra de nuestros intereses, y en general tenemos poco poder para influir en su conducta. Hay algunas leyes que exigen que la gente se comporte de una manera determinada pero estas leyes se refuerzan muy raramente.

Ira hacia el mundo y las condiciones en las que vivo: Las creencias que causan este tipo de ira pueden ser: "El mundo debe ser justo y fácil, y si no lo es, es horrible, no- lo-puedo-soportar, y el mundo debiera ser condenado y maldito".
Cuando se sienta amargado e irritado porque está exigiendo que el mundo le de lo que quiere, considere sustituir sus exigencias por preferencias y deseos.
Cuando usted expresa mucha ira hacia el mundo, un objetivo no intencional de su ira es usted mismo. Una persona descubrió esto de manera dolorosa. Uno hombre se enojó con su salamandra de hierro, apuntó su pistola y disparó directamente a la salamandra. La bala rebotó y le dio en el estómago. Es común que la ira desatada contra el mundo y los demás rebote y el tiro salga por la culata. La ira es auto- destructiva y por lo general "lo que sembramos, cosechamos" y vuelve a nosotros.
Los sentimientos intensos de frustración e ira debilitan nuestra paciencia. Necesitamos paciencia para entender y resolver problemas complejos tales como los problemas en las relaciones. Luche por adaptarse y tener exito en un mundo que es falible y evite disgustarse y quejarse por sus faltas, errores, e injusticias.
ENOJADO CON EL MUNDO: EXIGIENDO QUE EL MUNDO SEA FÁCIL Y JUSTO
La ira puede ser el resultado de ser muy exigente. Exigir que el mundo sea justo y fácil y cuando no lo es, condenarlo y maldecirlo. Luche por mejorar su vida pero evite el exigir que sus deseos siempre sean satisfechos.
Para aumentar su satisfacción y disminuir su ira, cambie sus exigencias de conseguir lo que quiere por preferencias y deseos.
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Enfadado con uno mismo: a menudo la gente se exige a sí misma y cuando no responde a esas exigencias, se auto- condena y maldice. Emilia, una joven estudiante universitaria en los primeros años de su carrera, creía que debía absolutamente sacar una "A" en su examen de historia. Cuando no llegó a la "A" por dos puntos, "como no debiera haber fallado", se enojó consigo misma y se sintió desolada. Otras personas se enojan consigo mismas porque no tienen el trabajo o el ingreso al nivel que creen que debieran tenerlo.
Usted no podrá controlar su ira en tanto no controle las creencias que la sostienen
Nos podemos enfadar con nosotros mismos cuando violamos nuestras propias reglas o el estándar de conducta que nos hemos fijado y exigimos que eso no haya ocurrido. La culpa es el resultado de haber quebrantado nuestro propio código moral y de condenarnos por haberlo hecho. No permita que el enfado con usted mismo y la culpa se conviertan en depresión. En lugar de enojarse y deprimirse, perdónese a usted mismo y decida esforzarse más en el futuro.
Reemplace la ira con aceptación de sí mismo y aceptación de los demás como seres humanos falibles. La aceptación es "una actitud incondicional de no juzgar a los demás y a uno mismo; y es también el reconocimiento de que lo que existe tiene que existir en las condiciones dadas en el momento presente (Dryden y Neenan, 1994)". Esfuércese por mejorar, pero acéptese, acepte a los demás y al mundo como seres falibles.
Para vivir con eficacia y éxito, haga un esfuerzo consciente de manejar su ira. Cuando trate de manejar su ira, lo ayudará el recordar que el mundo es falible, los otros son falibles, y yo soy falible.


CUALQUIERA PUEDE ENFADARSE. ESO ES FACIL. PERO ENFADARSE CON LA PERSONA ADECUADA, EN LA MEDIDA ADECUADA, POR LA RAZON ADECUADA Y DE LA MANERA ADECUADA, ESO NO ES FACIL.

jueves, 28 de mayo de 2015

La Ira: sus Mitos y Realidad


Varios mitos perpetuan y refuerzan nuestras creencias irracionales sobre la ira y cómo manejarla (Borcherdt, 1989). Veamos esos mitos y la realidad.

Mito1: "La ira es causada por un evento, una situación, o la conducta de otra persona, todas situaciones fuera de uno mismo. La gente no tiene control sobre su ira, la ira es algo que le sucede a uno."

Realidad: Somos responsables de nuestra propia ira, tanto de sus causas como de cómo se maneje. Si creemos que no somos responsables de nuestra ira, la manejaremos pobremente y ella nos manejará a nosotros.

Mito 2: "Es sano el expresar la ira. Me siento mejor luego de haber expresado mi ira".

Realidad: Tanto el sentirnos enojados y expresar la ira o no expresarla puede tener consecuencias en nuestra salud. Entre ellas estan los problemas cardíacos, alta presión (que lleva a derrames cerebrales), síntomas gastrointestinales, depresión del sistema inmunológico, y otros problemas de salud.
Algunas veces hay un alivio breve, inmediato y placentero luego de haber expresado la ira. La ira nos da un sentimiento temporario de fortaleza, poder, y control, ocultando así los sentimientos de dolor, rechazo, impotencia, e ineptitud. Cuando expresamos la ira, nos sentimos que estamos manejando un problema práctico (por ejemplo haciendo que una persona que se está comportanto incorrectamente, corrija su conducta). Una persona que se enoja fácilmente y que está obsesionada con la ira, está también obsesionada con el sufrimiento.

Mito 3: "Mis dos únicas opciones con respecto a la ira o bien expresarla o guardarla".

Realidad: De hecho hay otra opción. Bajar, reducir, o rechazar su ira en lugar de expresarla o guardarla. Practique el rechazar su ira modificando sus creencias irracionales y conversaciones mentales.
El expresar el enojo no significa liberarse de él. El expresar la ira es practicarla. El practicar la ira lo hace más vulnerable a enojarse y expresar su ira cuando se sienta frustrado en el futuro.

Mito 4: "El expresar la ira atrae la atención de los demás, hace que uno consiga lo que quiere, y reduce las posibilidades de que los demás se aprovechen de uno.  La gente necesita que se la confronte cuando obra mal y que también se le de una lección".

Realidad: El expresar mucho su ira o amenazar con expresarla, por lo general consigue lo que usted quiere, pero por corto plazo.
A largo plazo, las expresiones graves de ira dañan las relaciones e invitan al destinatario de su ira a que guarde resentimiento o a buscar represalias. Los estallidos de ira generan resentimiento, amargura, y distancia en las relaciones. La ira engendra ira.
Si usted está en una posición de poder sobre otra persona y expresa mucha ira, es posible que esa persona le devuelva la ira. Sin embargo, las personas que están en una posición de subordinación con frecuencia se vengan de sus ataques de ira de una manera oculta, a veces socavando metas importantes.

Reemplace la ira con firmeza y disgusto. Afirme y plantée sus sentimientos o derechos sin manifestar mucha ira o emoción intensa. Sea firme en lugar de colérico.
Póngase enojado y estúpido o disgustado y perspicaz. Usted va a pensar con más claridad cuando esté disgustado (un estado emocional menos intenso que la ira) y va a resolver los problemas más eficazmente. La observación: "La gente cuando se enoja se pone estúpida". Maneje su ira o ella lo manejará a usted.